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La procesionaria vs nuestros perros

Algunas mascotas son tremendamente curiosas. Ante esta afirmación, hoy vamos a tratar de explicar que le puede pasar a tu perro si roza con el hocico a una oruga procesionaria.

Con la llegada del buen tiempo y el incremento de las temperaturas, la procesionaria abandona su nido, ubicado en lo alto de un pino.

La procesionaria del pino (Thaumetopoea pityocampa), tiene un ciclo vital de tres fases: huevo, larva (oruga) y adulto (mariposa). Aunque es en primavera cuando la vemos, este insecto está siempre ahí y también se encuentran en cedros y habetos.

El hecho de que vayan una detrás de otra es lo que llama más la atención de niños y perros. Pero en el caso de los perros, su curiosidad puede costrales la vida o ser un grave problema porqué estas orugas son tremendamente venenosas: produciendo urticarias y alergias en personas y en animales.

La sustancia que liberan estos insectos al sentirse amenazados recibe el nombre de: histamina, y puede llegar a provocar diferentes lesiones a nuestro perro.

Así, si vuestro animal entra en contacto con la procesionaria y observáis que babea, que intenta rascarse de manera desesperada la zona afectada y se le hincha la lengua (el hinchazón de esófago y de estómago no lo veréis). Lo primeo que se debe hacer es lavar la zona afectada con agua caliente (el calor destruye la toxina) y sin frotar ( ya que romperíamos los pelos urticantes liberando la toxina).

Si el perro se come uno de estos gusanos o la zona afectada de la lengua es muy grande, el animal corre un gran peligro. Por tanto, deberemos darnos cuenta lo antes posible y acudir a nuestro veterinario para un tratamiento de urgencias a base de corticoides de acción rápida y antihistamínicos.

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